Nuevos consensos sobre pobreza, violencia y cambio climático / Christian Salazar

06 oct 2015

ceremonia de la bandera de los ODS

Hace dos meses llegué con mi familia a El Salvador, con muchas ganas de apoyar al país, grandes expectativas e importantes retos. Encontré  gente extremadamente amable y hospitalaria, con mucha conciencia sobre su historia de paz y esperanza en que las Naciones Unidas contribuyan con el diálogo y la construcción de consensos.

A pocos días de mi llegada tuve la oportunidad y el honor de facilitar, junto a la OEA, el encuentro inter-partidario de Ataco. Aunque pensé que iba a ser una tarea difícil, fue una de las reuniones entre partidos políticos más constructiva, respetuosa y seria a la que asistí a lo largo de mi vida profesional en muchos países del mundo. La experiencia fue esperanzadora, pues confirmó que es posible encontrar consensos políticos en El Salvador, aunque su sostenibilidad e impactos positivos requieren el esfuerzo constante de todas y todos. 

Otra razón de esperanza para mi labor en el país es el gran consenso internacional alcanzado recientemente en la Asamblea General de la ONU, donde se aprobó una nueva agenda para el desarrollo sostenible en 2030. Esta constituye un gran avance porque propone soluciones a los principales problemas del mundo contemporáneo: pobreza, desigualdad, violencia y cambio climático, entre otros. La agenda incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas enraizadas en los derechos humanos y la equidad social. Esto se refleja en su principio rector: “no dejar a nadie atrás”. 

Fue muy conmovedor escuchar al Papa Francisco, al inicio de la Asamblea General, llamando a los liderazgos mundiales a tomarse en serio la inclusión social y la protección del ambiente. Igualmente al Señor Ban Ki-moon, Secretario General, enfatizando la importancia de la voluntad política y la solidaridad internacional para lograr los ODS. También fue motivador el total respaldo a esta agenda expresado por el Presidente Salvador Sánchez Cerén, durante su participación en la cumbre.

Lo innovador de los ODS es que unen áreas del desarrollo tradicionalmente separadas: las políticas sociales, económicas, de seguridad y de medio ambiente. Además, su aplicación a todos los países del mundo los diferencia de los anteriores Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), enfocados en los menos desarrollados. Con este nuevo abordaje, los Estados reconocen la interconexión de los problemas mundiales y la necesidad de encontrar soluciones juntos y en todos los países.

En El Salvador se están desarrollando nuevas políticas públicas que reflejan ese enfoque integral, como las del plan “El Salvador Seguro”, presentado este año por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia. Este aborda la inseguridad ciudadana combinando medidas de prevención y desarrollo local con el fortalecimiento de la fuerza pública y de los operadores de justicia, la reinserción de jóvenes en conflicto con la ley  y la protección a las víctimas.  

El Plan es un marco de acción alineado con los ODS, especialmente el 16 que busca la reducción de la violencia, el fortalecimiento del Estado de Derecho y la Justicia, así como el combate a la corrupción y al crimen organizado. La eficiente implementación del plan  en 50 municipios prioritarios con planes operativos concretos, suficiente financiamiento y un monitoreo transparente podrá producir resultados tangibles. Esto urge para que el Estado salvadoreño pueda  garantizarle a la población una vida sin miedo y una economía pujante. 

Las Naciones Unidas tienen un compromiso de largo aliento con El Salvador. Desde nuestro apoyo a los Acuerdos de Paz, hace casi 24 años, hasta la solución de los retos actuales. Con mucha mística y optimismo serviré al país, junto a las Naciones Unidas, para que El Salvador prospere y los ODS mejoren al bienestar de la población, especialmente de los sectores más pobres y vulnerables.

*Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas y Representante Residente del PNUD en El Salvador.

 

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