El mundo que queremos/ Massimo Fortunato

05 jul 2016

Fotografía de PNUD El Salvador

(Publicado originalmente en Revista Business/ Publicación trimestral de la Cámara Americana de Comercio en El Salvador, AMCHAM)

Tenemos un plan. Diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituyen la piedra angular de la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: un plan de acción para las personas, el planeta y la prosperidad para los próximos quince años, que también apunta a fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia en todo el mundo. Los 17 ODS cuentan con 169 metas específicas que no se pueden separar unas de otras y que abarcan la dimensión económica, social y ambiental.

Son objetivos de todas y todos. Tanto el sector público como el sector privado y la sociedad civil participaron en el proceso de elaboración de la Agenda 2030. A nivel global, más de 9 millones de personas compartieron su visión del mundo que queremos, a través de la campaña “mi mundo”, lanzada en 2012 por las Naciones Unidas y sus socios. En El Salvador, más de 4000 personas participaron en las etapas de consultas y localización de la Agenda, logrando identificar importantes prioridades de país que ahora, también, vemos reflejadas en los ODS.

Podemos construir el mundo que queremos. El cumplimiento de los ODS implicará un mundo sin pobreza, en ninguna de sus formas; un mundo más justo, donde todas las personas tengan las mismas posibilidades sin discriminación; un mundo con instituciones sólidas que garanticen el Estado de Derecho, el acceso a la justicia y las condiciones óptimas para el pleno goce de los derechos humanos; un mundo que se perciba como un ecosistema complejo y fascinante, en el que todas las formas de vida – y nosotros solamente somos una de estas – convivan dentro de los límites que nos pone el único planeta que tenemos a disposición: el planeta Tierra.

Construir este mundo no es un sueño inalcanzable. Al contrario, es una ambición concreta basada en que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Art. 1, Declaración Universal de los Derechos Humanos).

El sector privado es parte de la solución. Sin duda alguna, el sector privado cuenta con experiencia, conocimientos y creatividad para contribuir al cumplimiento de los ODS a través de la innovación y soluciones vinculadas con el desarrollo sostenible. Asimismo, desde la perspectiva económica, el protagonismo del sector privado será fundamental para lograr un cambio en el paradigma relativo a la financiación para el desarrollo, llevando el debate internacional de los billones movilizados a través de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) a los trillones de inversiones necesarias, como declaró en abril del año pasado el conjunto de los Bancos Multilaterales para el Desarrollo (BMD) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Cada empresa puede generar valor compartido y contribuir al cumplimiento de los ODS. La adopción de modelos de negocio sostenibles genera impactos positivos tanto para las personas y el planeta como para las empresas. En particular, garantizar la protección de los derechos humanos y la generación de oportunidades de trabajo decente así como respetar el medioambiente y fomentar la construcción de entornos transparentes y libres de corrupción, no solamente son normas éticas cuya aplicación puede mejorar la vida de millones de personas en el mundo, sino también factores claves para alcanzar el éxito y la sostenibilidad empresarial en el siglo veintiuno.

Adherirse al Pacto Global puede ser un primer paso en esa dirección. Esta iniciativa tiene el objetivo de fomentar una economía sostenible e inclusiva que genere beneficios de largo plazo para las personas, comunidades y mercados. Para hacerlo, el Pacto Global busca que las empresas de todo el mundo incorporen en sus estrategias y actividades 10 principios relacionados con los derechos humanos, las normas laborales, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. Asimismo, a través del Pacto Global se canalizan acciones estratégicas para avanzar hacia objetivos más amplios, como los ODS, haciendo hincapié en la colaboración e innovación.

Los ODS representan un marco de referencia común generador de oportunidades. Cada actor comprometido con el desarrollo sostenible puede vincular sus políticas, planes y programas a los ODS para identificar fortalezas y debilidades de cara a su cumplimiento. Para el sector privado, por ejemplo, vincular las iniciativas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) a los ODS significará también: 1) Provocar una menor dispersión de las iniciativas y poner en evidencia la contribución del sector privado al desarrollo sostenible; 2) Asegurar un mejor registro, monitoreo y evaluación de los resultados logrados en términos de desarrollo; 3) Fomentar una mejor alineación entre las iniciativas del sector privado, sector público y sociedad civil, propiciando sinergias de trabajo indispensables.

Las alianzas serán imprescindibles. El ODS 17 “Alianzas para lograr los objetivos”, pone en evidencia la necesidad de revitalizar la alianza mundial para el desarrollo. A través de las alianzas multisectoriales y multiniveles, inclusive público-privadas (APP), se podrán resolver problemas complejos de desarrollo que requieran el involucramiento, experiencia y conocimientos de múltiples actores. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha afirmado recientemente que la a Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es “nuestra declaración de interdependencia”. Para que nadie se quede atrás a lo largo de este camino, no solamente necesitaremos aprovechar al máximo nuestras capacidades individuales, sino también nuestras fortalezas colectivas.