El Salvador es uno de los países pioneros en América Latina en revisar sus finanzas públicas y plantear cómo integrar consideraciones sobre el cambio climático en las inversiones nacionales, de cara al cumplimiento de los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París (NDC).

El país compartió recientemente su experiencia en el taller “Diálogos técnicos sobre el seguimiento del gasto y flujos financieros para la implementación de NDC en los países de América Latina”, organizado por El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el marco de la semana regional del clima.

En el evento se dialogó sobre cómo las herramientas de seguimiento de las finanzas climáticas desarrolladas por PNUD contribuyen a implementar las NDC y generar resiliencia de los países ante el fenómeno del cambio climático.

El Salvador es uno de los seis países latinoamericanos que ha implementado la metodología de Revisión de Gasto Público e Institucionalidad (CPEIR por sus siglas en inglés), un análisis cuantitativo y cualitativo del gasto público en cambio climático, explicó el especialista de PNUD, Gianluca Merlo.

A partir de ello, el país ya cuenta con datos fiables acerca de cuánto le cuesta responder a los retos del clima, las ganancias y pérdidas generadas por el mismo y el impacto financiero que conllevaría  no trabajar en adaptación y mitigación al cambio climático.

Por ejemplo, la información obtenida reveló que el país destinó en promedio 1.1% del PIB en cambio climático, entre 2011 y 2015. Al mismo tiempo, determinó que el 79.43% del gasto climático provino de recursos domésticos.

Al mismo tiempo, el CPEIR le ha permitido obtener información fundamental sobre sus planes y políticas de cambio climático y cómo fortalecer el marco institucional y la arquitectura de las finanzas públicas.

El Salvador también es uno de los dos países a nivel mundial que aplicó la metodología  de Análisis de Flujos Financieros y de Flujos Inversión (FI&FF por sus siglas en inglés) en cinco sectores clave, con miras a avanzar hacia los NDC.

Asimismo, El Salvador, adaptó la metodología de FI&FF para elaborar un inventario de inversiones críticas o una hoja de ruta de inversiones para proteger los principales servicios como abastecimiento de agua e infraestructura y minimizar los daños del cambio climático a 2030.

Antonio Cañas, líder negociador de El Salvador ante la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático y Jefe del Gabinete Técnico del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), estuvo a cargo de presentar la experiencia del país. El funcionario enfatizó que la aplicación de estas herramientas representa un avance hacia una estrategia y una arquitectura institucional para la gestión y monitoreo del financiamiento climático.

“Los instrumentos nos han permitido construir información clave para monitorear el gasto realizado, la disponibilidad y las proyecciones; planificar acciones y estimar las necesidades de financiamiento. En definitiva, comprender cómo hacemos desarrollo adaptado, resiliente en el cambio climático y bajo en emisiones”, enfatizó. “Además, la aplicación de las metodologías también ha impulsado el diálogo intersectorial para la definición de prioridades y el gasto eficiente”, agregó.

Además del CPEIR y el FI&FF, el PNUD ha desarrollado otras metodologías de análisis del financiamiento climático: la Revisión de Finanzas Privadas para el Cambio Climático (PCIR, por sus siglas en inglés) y el Etiquetado de Presupuestos para el Cambio Climático (CBT, por sus siglas en inglés).

La Semana del Clima de América Latina y el Caribe 2018 se realizó del 20 al 23 de agosto en Montevideo, Uruguay, con el objetivo apoyar a los países en el cumplimiento de los compromisos adquiridos bajo el Acuerdo de París, plasmados en las NDC, y la acción climática para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El evento reunió a gobiernos, empresarios/as, cooperación internacional y sociedad civil.

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