Barra de Santiago, El Salvador. Fotografía cortesía de MARN.

La información actualizada de las condiciones físicas, químicas, biológicas y socioambientales de los 126 humedales de El Salvador está disponible en el nuevo Inventario Nacional de Humedales, presentado  hoy  por el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

La herramienta busca contribuir a una mejor gestión local y nacional de estos ecosistemas ante las presiones antropogénicas, así como ante los efectos del cambio climático.

El Inventario Nacional de Humedales ha sido organizados en tres zonas hidrográficas, las cuales fueron establecidas en el Plan Nacional de Gestión Integrada del Recurso Hídrico: Lempa, Paz-Jaltepeque y Jiquilisco-Goascorán.

Las secciones describen la situación actual de los humedales de cada una de estas zonas, incluyendo la descripción general, tipo de humedal según la clasificación Ramsar, jerarquía hidrográfica correspondiente, ecosistemas o zonas de vida correspondientes, calidad de agua, principales especies de flora y fauna y amenazas que enfrenta entre otros.

En el inventario se detallan, además, las extensiones terrestres y marinas de cada una de las zonas hidrográficas, así como los usos del suelo. Por ejemplo, la zona hidrográfica Paz-Jaltepeque cuenta con 50 humedales, en un área de más de 5 mil kilómetros cuadrados, lo que equivale al 25.56 % del territorio nacional. En la zona se concentran 19 bahías y manglares, 16 lagunetas, 3 planicies inundables, 3 lagos y un embalse. Además, se cultivan 9,242 hectáreas de café, 23,015 de granos básicos y 31,469 de caña de azúcar.

A 2018, se han identificado 126 humedales principales (91 continentales y 35 marino-costeros), con tamaños que oscilan entre 0.04 a 31,587 hectáreas y que en época lluviosa pueden llegar a cubrir hasta 133,366 hectáreas, lo que equivale al 6.3 % del territorio nacional.

Adicionalmente, existen 1,700 estanques, 9,400 kilómetros de cuerpos fluviales y 377.5 kilómetros de litoral. Además, el país cuenta con siete humedales protegidos de importancia internacional:

·       Área Natural Protegida Laguna del Jocotal (1999)

·       Complejo Bahía de Jiquilisco (2005)

·       Embalse Cerrón Grande (2005)

·       Laguna de Olomega (2010)

·       Complejo Güija (2010)

·       Complejo Jaltepeque (2011)

·       Complejo Barra de Santiago (2014)

En la elaboración del inventario se utilizó análisis espacial con imágenes satelitales Sentinel-2A (periodo enero-abril 2017) y la validación de esta información se mediante imágenes LiDAR y visitas de reconocimiento en campo.

El inventario es resultado del proyecto “Conservación, uso sostenible de la biodiversidad y mantenimiento de los servicios de los ecosistemas de humedales protegidos de importancia internacional”, implementado por el MARN, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y financiado por el Fondo de Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés).

Cambio climático

En 2019, la convención Ramsar ha querido dar énfasis a la importancia de los humedales en el contexto ambiental actual bajo el lema “Los humedales y el cambio climático” ya que el aumento de temperatura y los cambios que se prevé en los patrones de precipitación, tendrán graves implicaciones para la disponibilidad hídrica, seguridad alimentaria, infraestructura, la generación de energía, salud, actividad turística y otros ámbitos esenciales para el desarrollo económico y bienestar de la población salvadoreña.

Se prevé que los impactos del cambio climático serán particularmente fuertes en la zona costero-marina y en la región oriental del país, afectando territorios de importancia estratégica en términos de su riqueza natural, así como su vocación y potencial de desarrollo turístico.

Ante este escenario, el país debe realizar importantes esfuerzos para proteger, manejar y conservar los ecosistemas acuáticos que se verán expuestos ante los efectos del cambio climático.

Dada su estrecha relación con el agua, los humedales incluyen a algunos de los ecosistemas más importantes y productivos del planeta. Por lo tanto, los humedales constituyen medios de vida para las comunidades, ya que son fuentes directas de alimento, madera, leña, belleza escénica, recreación y turismo.

Además, ayudan en la producción y filtración de agua, el control de inundaciones y protección contra tormentas, almacenan carbono, producen oxígeno y proveen de hábitat para especies nativas.

No obstante, el uso irracional de los recursos que estos proveen los expone a amenazas como las prácticas agrícolas y ganaderas inadecuadas, uso público no regulado, sedimentación, desviación de cauces para riego de cultivos, sobreexplotación, entre otras.

"La pérdida de humedales contribuye al cambio climático; mientras que su conservación, protección y restauración es clave para aumentar la resiliencia y avanzar hacia el desarrollo sostenible", enfatizó Silvia Vides, Oficial de Programa del PNUD. "Impedir su degradación, drenaje y pérdida de ecosistemas es vital para evitar mayor generación de gases de efecto invernadero y limitar el calentamiento global", agregó.

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