La agricultura sostenible, con énfasis en mejor uso del agua, mejores prácticas de tratamiento de tierras y eliminación del uso de químicos, contribuye a la dinamización económica, generación de empleos y lucha contra el cambio climático. Fotografía: PNUD El Salvador/ Oscar Leiva.

Los desafíos del cambio climático y el rol del sector privado en el desarrollo sostenible del país fueron el tema central de la séptima edición de la Semana de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), organizada por la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS), en alianza con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Este año, bajo el lema “SOStenibilidad 4.0 ¡Actuemos ya!”, el espacio reunió a representantes de diversos sectores de la sociedad para dialogar sobre las grandes transformaciones derivadas de la cuarta revolución industrial y cómo se puede promover el desarrollo sostenible a partir de acciones de RSE y de cambios en los modelos de negocio. Asimismo, se promovió un intercambio de experiencias internacionales y buenas prácticas.

Las variaciones del clima están afectando la dinámica económica y empresarial de múltiples maneras, lo que repercute en nuevos desafíos para el sector privado pero también en grandes impactos en el trabajo y en las condiciones de vida de las personas.

Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzado recientemente, proyecta que un total de 80 millones de empleos se perderán en 2030 a causa del retroceso de la productividad por el estrés térmico, explicó Fernando Andrade, Coordinador de proyectos NDC-SP/BIOFÍN de PNUD Ecuador y ponente internacional durante el encuentro.

La estimación toma como base un aumento de la temperatura global solo de 1.5 °C y repercutiría en pérdidas económicas de US$2.4 trillones de dólares. Aumentos mayores de la temperatura, provocarían pérdidas más alarmantes; por ejemplo, si la temperatura aumentara a 4°C en 2100, el PIB global caería en más de 30% con respecto a 2010. “Esto implicaría una crisis económica más grave que la ocurrida durante la Gran Depresión, donde el comercio mundial cayó un 25%”, apuntó Andrade.

Por su parte, el presidente de FUNDEMAS, Tomás Regalado, enfatizó que el aumento de temperatura a nivel global ha afectado principalmente a la agricultura, estimando pérdidas de US$166 millones de dólares para los productores de granos básicos. El cambio climático también afecta otros recursos como el agua, la energía y la infraestructura, los cuales generan un gran impacto en el desarrollo social y económico de un país.

Regalado enfatizó la urgencia de tomar acción para detener el impacto del cambio climático, tal como expresaba el lema de la Semana de la RSE 2019: ¡Actuemos ya! “Quiero que sientan el miedo que yo siento pensando en el futuro y que actúen como si nuestra casa estuviera en llamas”, señaló.

Del problema a la oportunidad

Durante el encuentro se enfatizó el papel clave de la empresa privada para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 y como la transformación de los negocios de cara a la sustentabilidad ambiental, también representa oportunidades para dinamizar la economía y generar empleos.

Fernando Andrade detalló que la transformación de procesos productivos; la optimización de procesos existentes; mejores prácticas agropecuarias; prácticas de eficiencia energética; adopción de nuevas tecnologías y promoción de energías renovables abren nuevas puertas para el desarrollo de los países.

“Los esfuerzos para detener el cambio climático crearían 24 millones de nuevos empleos para 2030”, apuntó Andrade.

En ese sentido, las grandes propuestas del sector privado salvadoreño se centraron en promover la economía circular como nuevo modelo de producción para aprovechar los recursos de forma sostenible; y la agricultura sostenible, con un énfasis en mejor uso del agua, mejores prácticas de tratamiento de tierras y evitar el uso de químicos.

Los especialistas nacionales e internacionales destacaron que la transformación de los modelos de negocios es positiva para el crecimiento mismo de las empresas y representa también una gran oportunidad de ahorro de costos, crecimiento en sus ventas y valor de marca, entre otros.

“Alrededor del 87% de consumidores compraría un producto porque una empresa apoya a temas éticamente relevantes”, enfatizó Andrade.

Laurie de Freese, Directora de Misión USAID, añadió que “los consumidores van a buscar empresas que compartan sus valores, y que tengan la facilidad de adaptarse a las transformaciones actuales, incluido el cambio climático”.

Otras oportunidades Iniciativas como el bono verde, que ofrecen financiamiento a empresas que desean realizar proyectos sostenibles, pueden ser también una oportunidad de negocio. Los inversionistas extranjeros son los principales compradores de este instrumento, por ello, también representan oportunidad para que ingresen fondos del exterior en materia de inversión. 

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