PNUD hace un llamado a superar las brechas de género en el trabajo para potenciar el desarrollo humano

14-dic-2015

San Salvador. Las rápidas transformaciones en el mundo del trabajo provocadas por factores como el progreso tecnológico ofrecen grandes oportunidades para algunos pero plantean enormes desafíos para otros. En América Latina y el Caribe es necesario adoptar un enfoque más centrado en el trabajo —que aproveche los talentos de mujeres y hombres por igual— con el fin de frenar el aumento de las desigualdades, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2015 lanzado hoy a nivel mundial en Etiopía y presentado a la prensa salvadoreña por la oficina de país del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El Informe titulado “Trabajo al servicio del Desarrollo Humano” hace un llamado en favor del  trabajo equitativo y decente para todos y todas, alentando a los Gobiernos a ver más allá del empleo y considerar las múltiples formas de trabajo que existen como el voluntariado, el trabajo creativo y las labores de cuidado no remuneradas, pues solo si se aplica un concepto más amplio de trabajo se podrán aprovechar plenamente sus beneficios en favor del desarrollo humano.

El Informe estima que de 7,300 millones de habitantes del planeta, 3,200 millones tienen un empleo. Otros realizan distintos tipos de trabajo: Más de 450 millones de emprendedores contribuyen a la innovación y creatividad humanas; cerca de 53 millones dan respuesta a las necesidades de cuidado de la población y más de 970 millones de personas se dedican cada año a actividades de voluntariado.

Según el Informe, en los últimos 25 años, 2.000 millones de personas han salido del nivel más bajo de desarrollo humano, gracias a unos mejores resultados en materia de salud y educación y a la reducción de la pobreza extrema. Pese a todo, para garantizar estos avances e impulsar el progreso, es necesario prestar mayor atención al trabajo decente.

En el mundo, 830 millones de personas son trabajadores pobres que viven con menos de 2 dólares al día. Más de 200 millones de personas, entre ellas 74 millones de jóvenes, están desempleadas, y actualmente 21 millones de personas realizan trabajos forzosos. Hay unos 168  millones de niños y niñas trabajadores y aproximadamente la mitad de ellos realiza trabajos peligrosos

Las mujeres realizan tres de cada cuatro horas de trabajo no remunerado

El Informe presenta una nueva estimación pormenorizada del reparto de la totalidad del trabajo, no solo el remunerado, entre hombres y mujeres. Mientras que las mujeres llevan a cabo el 52% de todo el trabajo mundial, se siguen constatando desigualdades patentes en su distribución.

Así, las mujeres realizan 3 de cada 4 horas de trabajo no retribuido. En cambio, a los hombres les corresponden 2 de cada 3 horas de trabajo remunerado. Dado que las mujeres suelen asumir el cuidado de los miembros de la familia, el Informe advierte que es probable que estas desigualdades se intensifiquen a medida que la población envejece.

Cuando perciben remuneración, las mujeres suelen ganar a escala global un 24% de media menos que los hombres. Asimismo, las mujeres ocupan menos de una cuarta parte de los cargos directivos superiores en todo el mundo.

En América Latina y el Caribe, las mujeres ganan un 19% menos que los hombres y suelen quedar excluidas de los cargos directivos superiores: el informe menciona que en más de la mitad de las empresas de la región ninguna mujer ocupa un cargo ejecutivo. Además, según el Banco Interamericano de Desarrollo, las mujeres que ocupan cargos directivos superiores en la región ganan de media cerca de la mitad del sueldo correspondiente a sus homólogos varones.

“Los datos del informe demuestran que las mujeres  trabajan más y ganan menos que los hombres. Estas desigualdades laborales son inaceptables y contraproducentes. Urgen reformas para establecer la igualdad de género en los mercados laborales”, enfatizó el Representante Residente del PNUD en El Salvador, Christian Salazar Volkmann.

Como ha señalado PNUD El Salvador en los informes sobre Desarrollo Humano nacionales durante la última década, el país no escapa a los desafíos de la inequidad en el trabajo. Aunque los datos internacionales del nuevo Informe Mundial sobre Desarrollo Humano no son directamente comparables con los datos nacionales, debido a diferencias metodológicas o de año de cálculo, estos últimos muestran que el país tiene retos similares a la región y el mundo.

Los resultados de la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples de 2014, de la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC), revelan que la participación de las mujeres en el mercado laboral es de 47.8% frente a un 80.7% de participación de los hombres. Al ritmo que esto cambia, se necesitarían más de 80 años para que se alcancen tasas de participación laboral equitativas y se superen los obstáculos que enfrentan las mujeres para acceder a los mercados de trabajo. Siete de cada diez mujeres que no buscó trabajo aludió a los quehaceres domésticos como razón principal.

Cuando sí logran insertarse y obtener un trabajo remunerado, las mujeres ganan en promedio 15.5% menos que sus pares hombres, aunque tienen mayor escolaridad promedio.

Adicionalmente, según la última encuesta de uso del tiempo disponible para el país (DIGESTYC y Fondo de Población de las Naciones Unidas, 2010), “más del 90% de las mujeres participa en las labores de trabajos domésticos, lo cual demuestra que la participación de la mujeres en tareas domésticas es masiva, mientras que la de los hombres es limitada”.

Índice de Desarrollo Humano es menor para las mujeres

El Informe Mundial incorpora el Índice sobre Desarrollo Humano (IDH), que evalúa el nivel de desarrollo humano de los países y su progreso a largo plazo en tres dimensiones básicas: una vida larga y saludable, acceso al conocimiento y nivel de vida digno en relación con la capacidad adquisitiva. El valor del IDH de El Salvador a 2014 fue de 0.666, lo que refleja una leve mejoría respecto a 2013 (0.664).

En la clasificación según el IDH, El Salvador se mantiene entre los países de desarrollo humano medio, ubicándose en la posición 116 de 188 países y territorios.  Nicaragua, Guatemala y Honduras también están entre los países de desarrollo humano medio, en las posiciones 125, 128 y 131 respectivamente. Panamá, en la posición 60, y Costa Rica, en la posición 69, están clasificados como países de desarrollo humano alto.
En todas las regiones, el valor del Índice de Desarrollo Humano es más bajo con respecto a las mujeres que a los hombres. Aun así, las mujeres registran un valor más alto que los hombres en 14 países, dos de ellos pertenecientes a América Latina y el Caribe: Barbados y Uruguay.

El informe insta a que se adopten medidas para mejorar la vida de las mujeres a través de la igualdad salarial, una licencia parental digna y la supresión del acoso y de las normas sociales que las excluyen del trabajo remunerado. De acuerdo con el informe, solo entonces será posible distribuir la carga de trabajo de cuidados no remunerado con vistas a facilitar el acceso de las mujeres al mercado laboral.

Una nueva agenda del trabajo

Si bien las respuestas normativas al nuevo mundo del trabajo variarán de un país a otro, hay tres grupos de políticas que serán de importancia crucial si los gobiernos y las sociedades desean maximizar los beneficios y minimizar las dificultades que genera el nuevo mundo del trabajo en constante evolución. Se necesitan estrategias para crear oportunidades laborales y garantizar el bienestar de las y los trabajadores. Por tanto, el Informe propone un programa de acción basado en tres pilares:

- Un nuevo contrato social entre los gobiernos, la sociedad y el sector privado, para velar por que en la formulación de las políticas se tengan en cuenta las necesidades de toda la sociedad, especialmente de quienes trabajan fuera del sector formal.  

- Un pacto mundial entre gobiernos para garantizar los derechos y beneficios de las y los trabajadores de todo el mundo.

- Un Programa de Trabajo Decente que englobe a todas y todos los trabajadores y ayude a promover la libertad de asociación, la equidad, la seguridad y la dignidad humana en la vida laboral.

- Los cuatro pilares fundamentales para la generación de trabajo decente, según el Informe, son la creación de empleos y el fomento del emprendedurismo; la garantía de estándares y derechos laborales; una red de protección social básica y el diálogo social.

Contacto de Prensa

Ixchel Pérez/ 20093559/ ixchel.perez@undp.org
@PNUDSV / Facebook: PNUD El Salvador/ #HDR2015

 

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