Palabras del Sr. Christian Salazar con ocasión de la presentación de los resultados de Medición Multidimensional de la Pobreza

29-oct-2015

Fotografía de Julio Díaz / PNUD El Salvador

El Estado salvadoreño presenta hoy una nueva metodología para medir la pobreza: la medición multidimensional. Este instrumento de medición marca una nueva era en el combate a la pobreza. En las últimas dos décadas, el mundo ha logrado grandes avances en este campo, guiado sobre todo por los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM.

A nivel global, desde 1990 hasta 2015, la proporción de personas viviendo en pobreza extrema por ingresos se redujo en un 68%, sobrepasando la meta propuesta en el ODM 1 de reducirla a la mitad. Eso es un gran logro.

El Salvador también ha dado grandes pasos en la lucha contra la pobreza. Según el Tercer Informe Nacional de Avances en el Cumplimiento de los ODM, emitido por el Gobierno de El Salvador, no solo se ha cumplido el objetivo de reducir a la mitad la tasa de pobreza extrema sino que el logro ha sido mayor a lo proyectado:

Mientras que en 1991, el 28.2% de los hogares salvadoreños vivía en pobreza extrema, en 2014 el porcentaje era de 7,6%. Pese a estos logros, no podemos detener los esfuerzos hasta que todas las personas del país y del planeta alcancen el pleno bienestar.

Alrededor de 836 millones de personas en el mundo siguen viviendo con menos de $1.25 al día y enfrentan numerosas carencias sociales y económicas. Para captar mejor la situación de pobreza en el mundo, la nueva agenda de desarrollo sostenible,  ratificada hace un mes por 193 países en el seno de las Naciones Unidas, complementa la  pobreza por ingresos con un concepto de pobreza que incluye, entre otros, la falta de acceso a servicios sociales básicos y una vivienda digna.

Como muchos de ustedes sabrán, el primero de los 17 nuevos objetivos de desarrollo sostenible apunta a 1) erradicar la pobreza extrema a nivel mundial, medida como el grupo de personas que viven con menos de $ 1,25 al día, hasta el año 2030. 2) reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones de acuerdo a las definiciones nacionales.

¿Cuál es la ventaja de la medición multidimensional de la pobreza?

Al extender nuestra definición  estadística de la pobreza a varias dimensiones sociales e infraestructurales, logramos entender de una manera más adecuada la situación de ciudadanos y ciudadanas que viven sus vidas en esa condición.

Esta mejor comprensión permite apuntar con mayor precisión a las carencias más sentidas por los hogares. Por eso la nueva metodología de medición de pobreza puede fomentar una mayor eficacia y eficiencia de la inversión social, tan fundamental en un contexto de limitaciones presupuestarias.

Para ilustrar la utilidad del nuevo enfoque de medición de pobreza quisiera dar algunos ejemplos:

De acuerdo con la medición de pobreza por ingresos, La Unión ha sido uno de los departamentos con menores tasas de pobreza (31.7% en el año 2013). Sin embargo, según la medición multidimensional, este es uno de los departamentos con mayores carencias, en el que 51.7% de los hogares son pobres.

¿A qué se debe esta gran diferencia entre la medición por ingreso y la medición multidimensional?

La Unión es uno de los departamentos que más recibe remesas, lo que incide en que la mayor parte de los hogares tienen asegurado un nivel de ingreso para adquirir lo básico para alimentarse y vivir. Pero la mirada multidimensional nos indica que La Unión también es un departamento donde hay serias debilidades para acceder a un buen trabajo, deficiencias en servicios básicos como agua y saneamiento y restricciones debidas a la inseguridad.

El caso de Chalatenango es diferente. Se trata de uno de los departamentos con niveles más altos en la tasa de pobreza por ingresos (36.8% en 2013), la cual  además es superior a la tasa que reporta la medición multidimensional (33.2%).

¿Cómo podría interpretarse este resultado? Pese a  que un poco más de un tercio de los hogares en Chalatenango no tiene asegurado un nivel de ingreso para adquirir productos básicos,  es un departamento con logros importantes en acceso a servicios de salud y agua potable y con bajos niveles de privación en materia de seguridad, comparado con los promedios nacionales.

Me parece que estos dos ejemplos demuestran como la medición multidimensional permite una descripción complementaria y más precisa de la realidad social. Esto a su vez puede permitir una mejor orientación de las inversiones sociales en estos y todos los departamentos del país.

En América Latina, son varios los países que han decidido innovar sus metodologías de medición de la pobreza, incorporando más dimensiones para promover un mejor diseño y monitoreo de políticas públicas en ese sentido.

México, Colombia, Chile y Ecuador, se encuentran entre las naciones pioneras.  Costa Rica está también lanzado la nueva medición este día.

Hoy, El Salvador se suma a este grupo de países que reconoce que la pobreza y el desarrollo son fenómenos multidimensionales que requieren de mediciones y de intervenciones públicas integrales.  

En adición a las dimensiones de medición multidimensional más frecuentemente usadas en otros países, El Salvador incorpora elementos relacionados con la calidad del hábitat.

Estos elementos fueron identificados durante cientos de conversaciones a lo largo y ancho del territorio nacional, en donde salvadoreñas y salvadoreños compartieron su vivencia de la pobreza y señalaron las privaciones más críticas en sus vidas.

Entre otros aspectos, las  personas consultadas señalaron: la ausencia de espacios públicos de esparcimiento, la exposición a daños y riesgos ambientales y la incidencia de crímenes y delitos y las restricciones debidas a la inseguridad.

Si estos elementos marcan la pobreza en ese país, deben ser objeto de medición y seguimiento. Es decir, estos elementos deben formar parte de una política pública salvadoreña orientada a su prevención, atención y superación.

Para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha sido un privilegio acompañar al Gobierno en este proceso.

Quiero felicitar y agradecer a todos y todas, en particular al Consejo Asesor y al Comité Técnico de Pobreza Multidimensional 2012-2014. También agradezco  a quienes en la actualidad conforman la Instancia de Asesoría Técnica establecida en la Ley de Desarrollo y Protección Social.

En este proceso, hemos contado también con el valioso apoyo de la Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI). Su asistencia ha contribuido a garantizar la calidad y robustez técnica de la metodología y sus primeros resultados.

Quiero hacer una mención especial al Gobierno de Luxemburgo por su apoyo al trabajo del PNUD y del Gobierno de El Salvador en este tema. Agradezco también a la Secretaría Técnica y de Planificación de la Presidencia por haber confiado en el PNUD como socio estratégico en este esfuerzo.

Finalmente y sobre todo, felicito al país por adoptar una medición nueva, que complementa la medición de pobreza por ingresos, que asume una mirada realista y humana de la pobreza y que al mismo tiempo refleja un valiente compromiso de articular una respuesta más efectiva para su erradicación.

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