Fotografía PNUD/ Mauricio Martínez

Con la participación de representantes de instituciones del Gobierno, organizaciones de la sociedad civil, cooperación internacional y otros actores, se llevó a cabo el segundo espacio de reflexión en el marco de la iniciativa “Explorando Caminos”, para intercambiar propuestas en la búsqueda de soluciones integrales de inserción social.

La apertura del foro fue presidida por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social y la Dirección General de Centros Penales (DGCP). La sesión se desarrolló en torno a experiencias internacionales de control social, pandillas y posibilidades de inserción.

“En esta ´exploración de caminos´ para la inserción social, contamos con aliados que han implementado iniciativas en diferentes partes del mundo; así podemos conocer no solo las experiencias salvadoreñas sino que dialogar y aprender de otros países”, enfatizó Laura Rivera, coordinadora de Gobernabilidad Democrática del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El reconocido investigador y experto David Brotherton, que ha trabajado casi tres décadas en el tema, compartió las experiencias de Nueva York, Estados Unidos, y de Ecuador.

Brotherton es profesor de sociología del John Jay College of Criminal Justice y del Graduate Center de la City University of New York; coautor y coeditor de numerosas publicaciones sobre resistencia juvenil, marginación, inmigración y deportación. Recibió el premio Praxis por contribuciones a la justicia social de la Sección de Criminología Crítica de la Sociedad Americana de Criminología en 2015, fue nombrado Criminólogo Crítico del Año en 2011 y ganó el premio Elecciones por "Mantener al otro" en 2008. Actualmente, también es consultor del Banco Mundial.

Con base en sus investigaciones y experiencia de trabajo de campo, Brotherton explicó que las teorías de control social pueden basarse en la inclusión, es decir en la capacidad de la sociedad de regularse a sí misma según principios o valores deseados, o en el control social exclusivo (ESC), que prioriza la coerción y el uso de la fuerza.

Desde su perspectiva, ciudades y países que han privilegiado el control social desde la inclusión, han mostrado resultados muy positivos en inserción social.  La experiencia de Nueva York demostró, según Brotherton, la posibilidad de una transformación de las pandillas con un liderazgo positivo y apoyo comunitario, incluso cuando hubo políticas coercitivas de parte del Estado y un contexto político de tolerancia cero.

En el caso de Ecuador, se alcanzó la transformación de estos grupos con el trabajo coordinado de actores no estatales y el apoyo del gobierno. Los niveles de violencia se redujeron significativamente, sin políticas de tolerancia cero y con una reinserción colectiva. “Ecuador ha tenido la caída más sostenida de la tasa de homicidios en la región después de 10 años… mejoraron las estructuras de oportunidad para los jóvenes marginados, con un compromiso muy fuerte de la comunidad, con una transformación de la policía”, entre otros puntos que explicó Brotherton.

Las principales lecciones de estas experiencias internacionales, añadió, son la importancia del trabajo sostenido del Estado y los ministerios, para reducir el estigma de las pandillas; el impulso de políticas de mentoría y políticas de espacios seguros; así como el enfocarse en las dinámicas de la familia y de género, entre otros puntos.

También ha sido fundamental el involucramiento y colaboración de la comunidad y el compromiso con una ciudadanía inclusiva, como el abordaje de las pandillas desde la perspectiva de su colectividad, y no solo desde las y los individuos.

“El control social efectivo de las pandillas es posible. No podemos seguir con la idea de que no es así. Tenemos que enseñar a las personas a pensar sobre el fenómeno de otra forma, la sociedad civil es indispensable para un proceso de reinserción exitoso”, aseguró Brotherton.

Las y los participantes del conversatorio reflexionaron en conjunto sobre el rol de la sociedad civil y de la iglesia, el rol de los medios de comunicación, la importancia de la educación en la inserción social y la relevancia en la transformación de las políticas públicas, entre otros temas.

“Explorando Caminos” se inscribe en las iniciativas impulsadas por el Proyecto Pionero en Inserción Social, implementado por el PNUD; la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y USAID. Este proyecto se implementa en asocio con la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social, la Dirección General de Centros Penales, el Instituto Salvadoreño de la Niñez y la Adolescencia y el Ministerio de Educación.

En coincidencia con los esfuerzos del Proyecto Pionero en Inserción Social, el Banco Mundial contribuye como socio clave, en el marco de la asistencia técnica brindada a la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social y la Dirección General de Centros Penales.

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