Fotografía: Mauricio Martínez, PNUD

La identificación de los factores asociados al retiro de los jóvenes de las pandillas, el rol de los distintos sectores y los desafíos para la inserción social fueron el tema central del tercer foro en el marco de la iniciativa “Explorando Caminos para la Inserción Social”, un espacio de reflexión entre instituciones y organizaciones que participan en la búsqueda de soluciones en este tema.

En esta ocasión, el diálogo se enfocó en experiencias e investigaciones sobre el desestimiento de los jóvenes a las pandillas y los respectivos procesos de Inserción Social. Los ponentes fueron Wilfredo Gómez, del Ministerio Huellas de Esperanza; el Pastor Francisco Márquez; y José Miguel Cruz, Director de Investigaciones del Latin American and Caribbean Center de Florida International University (FIU). La moderación estuvo a cargo de Erick Colocho, Analista de Inserción Social, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los ponentes coincidieron en la importancia de transformar las condiciones de pobreza y desigualdad en las comunidades, como elemento clave tanto para la prevención de la violencia como para la Inserción Social.  “La mejor estrategia es la prevención. No es posible resolver los problemas de pandillas si la mayor parte de las comunidades sigue viviendo en condiciones de desigualdad y marginalidad. Es necesario que el Estado penetre en las comunidades a través de servicios sociales que realmente importan”, aseguró José Miguel Cruz.

Esta perspectiva implica privilegiar la generación de oportunidades educativas y productivas, por encima del control del delito. Al mismo tiempo, diseñar modelos de inserción social que reconozcan y comprendan la relevancia de los territorios, como los principales espacios que determinan el éxito en el proceso de separación de los jóvenes de las pandillas y las particularidades específicas de estos grupos.

Los panelistas destacaron que en el proceso de inserción social se debe considerar el rol protagónico de las comunidades y, particularmente, de aquellos grupos que gozan de legitimidad dentro de las mismas y que pueden acompañar a los jóvenes, tales como las iglesias. Apuntaron que los programas exitosos no son aquellos que se diseñan desde fuera, sino los que son aceptados por la comunidad y por los mismos jóvenes.

Asimismo, coincidieron en que el retiro de los jóvenes de las pandillas es un proceso complejo y “de doble vía”,  es decir, que no solo depende de las intenciones legítimas de un individuo sino también de la sociedad, expresada en la comunidad. Por tanto, el énfasis de los programas no debe estar solo en “convencer” a los muchachos, sino que es muy importante que empresarios/as, educadores/as, líderes y lideresas comunitarios, instituciones, fuerzas de seguridad y todos los sectores en general acepten y acompañen a los jóvenes en su proceso de reintegración y contribuyan a la generación de oportunidades.

“Es importante trabajar con los jóvenes, pero también con aquellos actores que hacen posible el proceso de desvinculación de la pandilla”, recalcó José Miguel Cruz.

Por su parte, el Pastor Francisco Márquez destacó la importancia de los programas impulsados desde las instituciones de Gobierno y el apoyo de los mismos al trabajo territorial de las iglesias.

Asimismo, los ponentes enfatizaron la importancia de generar condiciones para la Inserción Social desde el sistema penitenciario, con programas que preparen a los jóvenes para su posterior inserción productiva y los motiven a nuevas formas de vida. Según Wilfredo Gómez, de la Fundación Huellas, este es un modelo que debe reforzarse en el país. “Para que un muchacho tome la decisión de salir de la pandilla, se le tienen que ofrecer opciones”, dijo.

Una de las principales conclusiones del espacio de reflexión fue la importancia de impulsar un modelo integral de inserción social, en el que se incorporen los desafíos y particularidades de los procesos de retiro de las pandillas y en el que se involucre activamente a los distintos sectores de la sociedad.

“Este espacio ha sido muy enriquecedor para el aprendizaje sobre el desestimiento. Es importante seguir trabajando juntos y sumarnos desde nuestras distintas posiciones para la rehabilitación y reinserción de los jóvenes”, concluyó el coordinador del Componente e Reintegración Social de la Dirección de Reconstrucción de Tejido Social, Sergio Álvarez.

“Explorando Caminos” se inscribe en las iniciativas impulsadas por el Proyecto Pionero en Inserción Social, implementado por el PNUD; la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y USAID. Este proyecto se implementa en asocio con la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social, la Dirección General de Centros Penales, el Instituto Salvadoreño de la Niñez y la Adolescencia y el Ministerio de Educación.

En coincidencia con los esfuerzos del Proyecto Pionero en Inserción Social, el Banco Mundial contribuye como socio clave, en el marco de la asistencia técnica brindada a la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social y la Dirección General de Centros Penales.

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