Fotografía: Tammy Cabrera, PNUD.

En el segundo encuentro del foro “Explorando Caminos 2021”, se presentaron los resultados y aprendizajes del modelo de inserción social de jóvenes y adolescentes,  implementado por el Proyecto Pionero en Inserción Social.

La sesión fue presidida por la Representante Residente del PNUD, Georgiana Braga Orillard; la Representante en funciones de UNICEF, Begoña Arellano; la Ministra de Educación, Carla Hanania de Varela; el gerente de Inserción Social del Instituto Salvadoreño de la Niñez y Adolescencia (ISNA), Fernando Amaya; María Teresa de Mejia, consultora de UNICEF y Carolina Bodewig, de ConTextos.

El Proyecto Pionero en Inserción Social es implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

El modelo de inserción social para adolescentes y jóvenes con medidas de internamiento, con antecedentes de afiliación a pandillas se encuentra en fase de experimentación en el Centro de Inserción Social de Tonacatepeque, y se implementa en coordinación con el ISNA  y el Ministerio de Educación.  “Está basado en la doctrina de protección integral y está de acuerdo con los estándares internacionales de Derechos Humanos”, detalló la Representante a.i. de UNICEF.

La pertenencia a un grupo pandilleril “está asociada a causas estructurales y multiplica la vulnerabilidad de adolescentes y jóvenes para involucrarse en situaciones de violencia y cometer delitos”, detalló Lissette Miranda, coordinadora del Proyecto Pionero en Inserción Social.

Según las estadísticas del ISNA, alrededor del 50% de los adolescentes y jóvenes privados de libertad en los centros de internamiento reportan alguna afinidad pandilleril, “lo cual constituye una limitante en los procesos de inserción social, porque genera complejidades personales, colectivas, institucionales que deben ser atendidas”. A través del modelo, el Proyecto Pionero en Inserción Social ha incorporado una acción para atender esta variable.

María Teresa de Mejía, consultora de UNICEF, explicó que el modelo ha sido construido con los aportes del personal de los centros de inserción social y de las autoridades del ISNA; representantes del Órgano Judicial, Juzgados de Menores y Juzgados de Ejecución de Medidas; de la Procuraduría General de la República y de la Fiscalía General de la República, entre otros. También se tomaron los aportes de adolescentes y jóvenes del Centro de Tonacatepeque.

El Modelo también tiene a su base estudios realizados por el PNUD; experiencias de organizaciones basadas en la fe; información nacional e internacional sobre el abordaje con enfoque de Derechos Humanos y Justicia Restaurativa; así como experiencias exitosas de otros programas de carteras de Estado como Salud y Educación.

“El enfoque del modelo es eminentemente restaurativo en una primera fase, afín a los principios de la desjudialización”, señaló la consultora. “El Proyecto Pionero ha impulsado un proceso de revisión del marco legal e institucional para la Inserción Social que incluye análisis y propuestas en torno a la ley penal juvenil”, agregó.

El enfoque restaurativo, añadió, contribuye a reducir los costos del aparato judicial y administrativo; a involucrar a la comunidad en la solución y a reducir la discriminación, la segregación en el sistema de justicia y la criminalización en los sectores socialmente marginados. Además, apoya  la recuperación del ritmo normal diario del estudio y trabajo de los jóvenes y  el acercamiento a la familia y la sociedad, al tiempo de lograr una comprensión de su responsabilidad y la importancia de resarcir a la sociedad.

La educación es un punto central del modelo, como parte de una visión sistémica e interinstitucional. “Estamos activamente en la transformación del modelo educativo, pero el enfoque tiene que acompañarse con el resto del funcionamiento del centro de reinserción, el resto del sistema penal juvenil”, apuntó la Ministra de Educación.

“Más allá de la educación académica, el modelo ayuda a los jóvenes a motivarse y aprender, no solo para cumplir con una condena, sino para superarse después de salir del centro. El seguimiento que se les da después de egresados también es importante”,  indicó por su parte el Gerente de Inserción Social del ISNA, quien además comentó la experiencia de tres jóvenes que han pasado por el proceso de inserción,  estudian Licenciatura en Trabajo Social y son una motivación para las autoridades y para otros jóvenes.

El modelo se basa en la individualización de los casos. Parte de un diagnóstico individual para formular un plan para cada participante, que incluye oportunidades educativas, de salud, nutrición, atención psicosocial, formación vocacional, arte, cultura, deporte, servicios comunitarios, capacitación en género y masculinidades y fortalecimiento espiritual ecuménico.

“Desde el ingreso del joven al centro se le plantea su egreso, sus posibilidades y áreas de formación que le permitan diseñar su plan de vida y se va, paso a paso, cumpliendo con ello, para completar un proceso en el tiempo para su salida… Para ejecutar este modelo, es de mucha importancia el eje transversal de la asesoría jurídica, esta corresponsabilidad permite continuar y contar con más profesionales en el modelo”, explicó María Teresa de Mejía.

“Este proyecto busca resignificar el encierro dándoles a los jóvenes herramientas, autoconocimiento y dignificación para que las y los participantes construyan un proyecto de vida y logren sus metas”, agregó Carolina Bodewig.

Durante el foro, se remarcó  la importancia de escalar el programa. “Aspiramos a que esta experiencia pueda ser implementada en todos los centros de reintegración, para lograr que los adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley puedan contar con oportunidades que les permitan integrarse a sus comunidades, a través de procesos educativos integrales y especializados”, enfatizó la Representante en funciones de UNICEF.

“Explorando Caminos” nació en 2020 como un espacio para el debate y análisis sobre aspectos clave que permitan poner en marcha una reforma legal e institucional a favor de la inserción social en el país. Esta es la segunda edición del foro, que incluye diez sesiones de diálogo.

 

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