Los trabajadores comunitarios crean conciencia sobre la prevención del coronavirus y distribuyen paquetes de higiene entre los hogares urbanos pobres en Bangladesh / Foto: PNUD Bangladesh/Fahad Kaize

Nueva York – El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dio a conocer hoy dos nuevas tablas de datos que ponen de manifiesto enormes diferencias en las capacidades con las que cuenta cada país para enfrentar y recuperarse de la crisis de COVID-19.

La pandemia es más que una emergencia sanitaria mundial. Es una crisis sistémica del desarrollo humano cuyo impacto sin precedentes se está haciendo ya patente en las dimensiones económicas y sociales del desarrollo. Por ello, resulta absolutamente esencial poner en práctica políticas públicas dirigidas a reducir las vulnerabilidades y a fomentar las capacidades necesarias para enfrentar las crisis, tanto a corto como a largo plazo.

Preparación de los países para responder a COVID-19

El primer tablero de datos del PNUD, sobre preparación, presenta indicadores como nivel de desarrollo, el de desigualdad y la capacidad de los servicios sanitarios y el acceso a internet para 189 países con la finalidad de evaluar la capacidad de respuesta de cada uno de ellos ante los múltiples efectos de una crisis como la de la COVID-19.

Todas las sociedades del mundo son vulnerables a las crisis, pero sus capacidades de respuesta difieren de manera significativa.

Por ejemplo, los países más desarrollados —los ubicados en la categoría de desarrollo humano muy alto— tienen un promedio de 55 camas de hospital, más de 30 médicos y 81 enfermeras por 10.000 personas, en comparación con las 7 camas, 2,5 médicos y 6 enfermeras que encontramos en los países menos adelantados.

Además, debido a los confinamientos generalizados la brecha digital se ha acentuado más que nunca. En el mundo hay 6.500 millones de personas (85,5% de la población) que todavía carecen de una conexión fiable a Internet de banda ancha, lo que restringe su capacidad para trabajar y continuar con su educación. 

Las vulnerabilidades de los países en crisis como la de la COVID-19

La preparación es una cosa. Pero cuando la crisis golpea de verdad, ¿cuál es grado de vulnerabilidad de los países a sus consecuencias? El segundo tablero del PNUD, sobre vulnerabilidades, presenta indicadores que reflejan la susceptibilidad de los diferentes países a los múltiples efectos de esta crisis.

El mayor riesgo lo asumen las personas que actualmente viven en la pobreza. A pesar de los recientes avances en su reducción, alrededor de una de cada cuatro personas todavía vive en situación de pobreza multidimensional o es vulnerable a ella, y más del 40 por ciento de la población mundial carece de protección social alguna.

La pandemia de la COVID-19 nos recuerda también que las perturbaciones en un lugar son contagiosas y tienen consecuencias en otras regiones. Por ejemplo, en algunos países, como Kirguistán, una parte significativa de su PIB procede de las remesas. Otro ejemplo lo ofrecen países tan distintos como Montenegro, Maldivas y Cabo Verde, que dependen fuertemente del turismo (en el caso de Maldivas, casi un 60% del PIB), uno de los sectores más afectados por los confinamientos y las prohibiciones de viajar.

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