Fotografía Oscar Leiva/ PNUD El Salvador

San Salvador, 15  de octubre de 2020. Disminuir el impacto de la crisis por COVID-19 y reconstruir mejor la economía, requiere apostarle a una estrategia integral para la protección de los emprendimientos, micro y pequeñas empresas (MYPES) y la recuperación de los medios de vida de las personas más vulnerables, según un nuevo reporte presentado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para El Desarrollo (PNUD) en El Salvador.

La crisis por la pandemia de COVID-19 es una crisis de desarrollo humano. Ha tenido un impacto sin precedentes, al grado de que el PNUD estima que el desarrollo humano global, como medida combinada de la educación, la salud y las condiciones de vida del mundo, podría retroceder por primera vez en los últimos 30 años.

El reporte “Aprender de la crisis: 10 ideas para proteger a las MYPES y recuperar los medios de vida”, identifica las vulnerabilidades de las MYPES y de los medios de vida ante la crisis y brinda recomendaciones para minimizar el impacto de la misma.

El documento señala que el acceso al mercado laboral del país es desigual. Solo dos de cada diez personas poseen un trabajo decente, es decir con remuneración justa, protección social e igualdad de oportunidades de desarrollo. Además, el número de personas que entra al mercado laboral es cuatro veces mayor al número de empleos formales que se generan cada año, por lo que este desbalance ha fortalecido el nivel de informalidad del país.

Según el reporte, las desigualdades estructurales preexistentes de los medios de vida en El Salvador profundizan el impacto de la crisis por COVID-19, particularmente para las mujeres, jóvenes y población del área rural.  Estos grupos experimentan una doble vulnerabilidad frente a la pandemia, ya que además de ser los más afectados por la contracción económica, tienen menos herramientas para mantener sus medios de vida.

La tasa de inactividad es mayor para estos grupos. Cinco de cada diez mujeres (frente a dos de cada diez hombres) y seis de cada 10 jóvenes en edad de trabajar no participan en el mercado laboral, por encima de la tasa nacional.  Adicionalmente, los/as trabajadores/as de la zona rural viven una doble vulnerabilidad porque el salario promedio de la zona apenas sobrepasa la Canasta Básica Alimentaria.

Los primeros efectos de la crisis ya son evidentes, destaca el reporte. En el sector formal se perdieron más de 60,000 empleos entre febrero y mayo 2020 (según datos de cotizantes del ISSS) y disminuyó el acceso a consultas médicas debido a la sobrecarga de los hospitales.  Por otra parte, en el sector informal, el impacto fue mayor para trabajadores por cuenta propia temporales, aprendices y de servicio doméstico.

El documento señala que los sectores más afectados por la crisis son el comercio, la industria manufacturera y el transporte. Al interior de estos, también es evidente que el incremento en el desempleo ha afectado de forma desigual a mujeres y hombres.

El reporte también enfatiza que las MYPES enfrentaban grandes desafíos antes de la pandemia y que, en el contexto actual, la mayoría no cuenta con herramientas para minimizar el impacto de la crisis. Más del 70% de personas ocupadas trabaja en este tipo de emprendimientos y empresas.

La mayoría de las MYPES pertenecen al sector informal y carecen de los medios para continuar operando de forma digital. Ocho de cada diez no tienen acceso a internet en sus hogares o en sus trabajos, por lo que se les hace más difícil adaptarse a medidas de confinamiento y distanciamiento social.

Además, el financiamiento de las MYPES viene principalmente de recursos propios, lo cual las vuelve poco adaptables a las crisis. Seis de cada diez no tienen acceso al sistema financiero y el 45% no maneja de forma separa el dinero del negocio y el de su hogar (BCR 2019).

“Debemos evitar que la crisis de COVID-19 conlleve a empeorar la situación de las MYPES y los medios de vida. Por ello, el PNUD propone 10 ideas para la acción, para avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo y sostenible y estar mejor preparados ante futuras crisis”, destacó la Representante del PNUD, Georgiana Braga-Orillard.

El documento propone una Estrategia Integral para la protección de las MYPES y recuperación de los medios de vida, con 10 ideas para la acción:  (1) Garantizar el acceso a servicios financieros para las MYPES; (2) brindarles apoyo técnico para reducir su exposición al riesgo y mejorar su adaptabilidad; (3) Desarrollar protocolos de bioseguridad adaptables a las MYPES; (4) Incrementar el porcentaje de compras gubernamentales a MYPES; (5) Crear medidas que respondan a las necesidades de los diferentes tipos de MYPES; (6) Enfocar las medidas de rescate en los encadenamientos productivos e implementarlas sin deteriorar las finanzas públicas; (7) Combinar las capacidades institucionales y las nuevas tecnologías para estimular el empleo; (8) Promover la reinversión de las empresas para incursionar en la economía verde; (9) Ampliar el mercado potencial y las exportaciones de las MYPES; e (10) Incentivar la formalización.

Para mayor información contactar a:
Ixchel Pérez

Ixchel.perez@undp.org

 

 

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